Para la mayoría de personas con conocimientos técnicos, una visita a la tienda informática local es un ejercicio relativamente rutinario. Para otras, puede ser un trayecto menos habitual pero sigue siendo necesario para adquirir los diferentes dispositivos técnicos de los que ahora dependemos.

Yo siempre me doy una vuelta por la sección de redes de mi tienda de informática local para saber cuáles son las ofertas en ese momento y cuáles son los dispositivos que acaban de llegar a la tienda.

Y entonces vas y descubres una caja en la repisa que pone «¡Amplía la señal WiFi para llegar a zonas de difícil acceso!».

¿Eso qué es? En pocas palabras, se trata de un amplificador WiFi.

Los amplificadores, también conocidos como repetidores de alcance, son dispositivos inalámbricos que hacen exactamente eso. Se conectan a la red WiFi existente (tras configurarlos) y emiten una nueva señal WiFi desde la radio WiFi que llevan integrada para generar una señal nueva que, con suerte, llegará a zonas donde la señal anterior no llegaba.

Es el equivalente tecnológico moderno a pedir a un amigo que se quede mirando los resultados de los partidos de fútbol en la televisión y te los diga a voces a ti que estás en otra habitación. Tú no puedes ver el televisor desde donde te encuentras, pero él puede ver tanto el televisor como a ti y actuar de enlace entre ambos.

A pesar de que los repetidores efectivamente amplían una red existente, es necesario valorar si esta ampliación es realmente lo que se persigue. En un blog anterior, expliqué el concepto de usuarios concurrentes en una red WiFi. Como podrás recordar, cuantos más usuarios estén conectados inalámbricamente a un router, menos ancho de banda recibirá cada uno de ellos.

Un repetidor que se conecte vía WiFi se convierte en uno de esos usuarios concurrentes (o clientes). Así pues, si cuentas con 20 Mb de ancho de banda real en el router principal y tienes 10 clientes WiFi conectados, cada uno de ellos dispondrá de aproximadamente 2 Mb. Si uno de estos es tu nuevo Repetidor Alta Velocidad de 150 Mbps, este dispondrá de inicio de un ancho de banda de 2 Mb que compartirá con cualquiera que se conecte posteriormente a ese repetidor.

El ancho de banda de inicio, o enlace troncal, es el número de partida de un repetidor. Si es bajo desde el principio, solo puede ir en una dirección, ¡a menos!

Es una solución apta para determinados fines. Para usuarios domésticos con pocos dispositivos WiFi clientes, este rendimiento puede resultar aceptable. Del mismo modo, si conectas el router inalámbrico principal a este repetidor sin que haya ningún otro dispositivo conectado directamente al router inalámbrico principal, obtendrás un mejor rendimiento. Básicamente, creas una conexión troncal de mayor banda ancha entre el repetidor y el router y luego dar acceso prioritario a los clientes inalámbricos a través del repetidor, que está colocado en una posición más central que el router principal.